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Filicidios.-
En la historia de los seres vivos es frecuente la muerte de los hijos por parte de los padres. En los humanos se repite, en algunas ocasiones, el mismo fenómeno.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Número: 179.
Fecha: 18 de Junio de 2009.

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Con motivo de muertes de niños por parte de sus padres, la sociedad se conmueve y los medios de comunicación aprovechan, en forma hipócrita, la ocasión para hacer un escándalo que, en el fondo, lo que lleva es a cubrir las problemática real social verdadera causa de semejantes fenómenos. En los casos últimos de Chía en donde el padre planificó el secuestro y posterior muerte de un menor y el de Santander en donde una madre hace lo mismo con su hijo de pocos días de nacido, lo que magnifica el acontecimiento es el de haberse presentado como un secuestro en primer lugar y luego el encuentro de los cadáveres infantiles; lo del secuestro conmueve a la sociedad y los medios hacen eco al hecho reprobable por su misma naturaleza; al saberse la verdad, el asombro y el rechazo se agigantan. No se hace mención alguna a la situación de quienes cometen el delito sino a la gravedad misma del crimen. Se considera monstruosa la conducta de unos padres o madres que matan a sus hijos y nada más.

La muerte de niños a manos de sus padres es algo que sucede todos los días en alguna parte del planeta. En la antigedad romana el derecho privado contemplaba la muerte de los parientes por parte del padre como algo que no era penalizado. El padre era omnipotente en lo que se refería a la familia y el Estado no intervenía en los asuntos de la misma. La palabra homicidio es desconocida en la muerte de seres humanos en la Roma antigua; era la palabra “perduellio la que designaba la muerte violenta, el homicidio malicioso y el asesinato. En las costumbres romanas tanto los esclavos como los descendientes entraban en el ámbito de la potestad del padre y en esas condiciones éste tenía poder absoluto sobre los mismos, es decir, de vida y muerte. El Estado no entraba al círculo de la familia en donde el padre era el poder total: existe en los tiempos históricos, con validez reconocida, el derecho de vida y muerte que los ascendientes tienen sobre todos y cada uno de los descendientes sujetos a su potestad; derecho que debe ser considerado, no ya como de índole penal, sino como derivado del concepto de propiedad. La única circunstancia que templaba un poco este ilimitado derecho era que el padre debía ejercerlo como tal padre y propietario, y por eso, ya desde la época republicana se castigaba como homicidio la muerte por alguna de las personas de que se trata, realizada secreta o alevosamente ( Derecho Penal Romano- Teodoro Mommsen- Editorial Temis S.A. Bogotá -1999- pág. 391).

Como puede analizarse, es la propiedad privada individual la que determina, en el caso de la Roma imperial, el derecho de muerte sobre los descendientes porque éstos son considerados de propiedad privada del paterfamilias.

Que hoy se den casos de muerte por parte de los padres a sus hijos puede ser una reminiscencia de ese pasado de la Historia Humana; todos llevamos en la memoria histórica genes que se manifiestan en diversas circunstancias y son éstas las que debemos tener en cuenta a efecto de juzgar un determinado fenómeno de la conducta humana. En lo recóndito de las determinaciones tomadas en un momento dado por personas que matan a sus hijos está el pasado y en ese pasado ha influido y determinado el instinto de conservación y selección de la especie como descendientes que somos de los animales conocidos como faltos de razón. Pero lo de razón es un término relativo que, en la mayor parte de los casos, no existe en el humano porque su existencia como tal es muy corta en los términos de la evolución de la vida sobre el planeta que habitamos.

Juzgar a la mujer que lleva a exponer o matar a su hijo debe contener elementos no solo formales, aparentes, sino de carácter histórico, sociológico, psicológico y cultural; en todas partes del mundo la muerte de infantes por parte de sus padres es frecuente y si no va precedida de hechos extraños a la misma, ella pasa desapercibida. En Colombia se viene magnificando por los medios de comunicación en el objetivo de la publicidad: dentro de la noticia y su magnificación van, permanentemente, las publicidades pagadas y los comentarios mórbidos para destruir al delincuente y así olvidar o encubrir a los otros, a los que tienen poder en los órganos del Estado como consecuencia de su dominio económico y social. A quien comete delitos como el filicidio se le debe analizar con seriedad y dentro del contexto material y cultural de la sociedad en donde se comete y no con la espectacularidad de la publicidad pagada e interesada.














Video completo aqui con Ares.




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