SALUD Y ENTORNO SOCIOECONÓMICO.
.Nos encontramos en una situación en la cual millones de seres humanos se “enferman” más por el ambiente material y social que por deficiencias de su organismo.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 187.
Fecha: 08 de Febrero de 2010.
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  Compartir en FacebookEn las grandes ciudades del mundo nos encontramos con un hecho que lleva a reflexionar sobre el estado físico y mental del ser humano: todos los consultorios médicos se encuentran, a cualquier hora del día o de la noche, atiborrados de “pacientes”. Niños, jóvenes, adultos, ancianos, tanto del género femenino como del masculino acuden a esos centros y los saturan. El boleto de turno indica que la aglomeración solo es posible controlarla mediante ese mecanismo. Parecería que las grandes ciudades, y en el caso de Bogotá lo percibimos todos, se han convertido en hospitales de intensa actividad. Las camas son insuficientes, las medicinas escasean, el servicio al enfermo se deteriora en forma permanente.
Algunos analistas de la misma medicina nos afirman que alrededor del ochenta por ciento de los pacientes que acuden a sus servicios lo que presentan es síntomas de “enfermedades” psicosomáticas. En efecto, el trajín de los ciudadanos en medio de un caos vehicular, cada vez más intenso, un sistema burocrático corrupto, grandes conglomerados humanos en las principales calles de la ciudad y en los barrios, lleva a una angustia del diario vivir de la mayor parte de quienes viven en la gran ciudad. El llamado “stress” es el síntoma de esa situación; el ser humano no encuentra otra forma de expresarlo que “enfermándose”: fuertes dolores de cabeza, de espalda, de estómago y otros más, le conducen al consultorio médico; por cuanto el cubrimiento en salud se ha ampliado y el servicio hospitalario no lo ha hecho en la misma magnitud, se presentan las congestiones y la mala calidad del mismo. Una manifestación más es, en muchos casos, el enfrentamiento verbal entre médicos y pacientes; éstos le reclaman al médico porque no se curan con “pastillas” y aquel responde o no responde a ese reclamo pero no soluciona el impasse porque es imposible su solución en estas condiciones.
Lo que se presenta es, entonces, que la salud, como la vivienda, es imposible de mejorar porque dentro del sistema que nos rige son dos elementos de vida que forman parte indisoluble del mismo. En el tema de la vivienda ha sido imposible su solución porque al ser ella de carácter privado y reducido a la familia, una vez muere el jefe de la misma, tiene que dividirse entre sus herederos y en esa forma algunos de ellos se quedan sin vivienda, luego de la consiguiente “pelea” por la herencia.
En lo que se refiere a la salud, mientras exista la inseguridad del vivir, el desempleo y el miedo a perder el trabajo, cuando se tiene, se generará la angustia, el temor y, todo ello, genera, necesariamente, diversidad de manifestaciones psíquicas patológicas como muy bien lo anotan los mismos médicos y lo podemos analizar nosotros desde el punto de vista de las concepciones filosóficas y psicológicas materialistas y dialécticas. Precisamente, de tiempo atrás, viene imponiéndose una corriente filosófica que sostiene que son los filósofos los que pueden “curar” esa clase de “enfermedades” de la modernidad en las grandes ciudades; algunos sostienen ese punto de vista desde las posiciones de la filosofía idealista de Platón ( “más Platón, y menos Prozac” Lou Marinoff- Ediciones B- Grupo Zeta- Barcelona-Bogotá- 9a reimpresión 2001- del mismo autor: \"Cúrese con Platón-); desde la filosofía materialista dialéctica nosotros sostenemos el mismo criterio( “Filosofía y Vida- el materialismo filosófico dialéctico contra el dolor y el displacer”- Ulises Casas- Bogotá- 2006).
Consideramos que una vida en tranquilidad, armonía y solidaridad es el único piso sobre el cual el ser humano puede obtener una salud de las mejores condiciones tanto materiales como culturales o psíquicas para enfatizar en el fenómeno de la salud mental. Y para lograrlo es fundamental, esencial, poseer una estructura material económica de naturaleza colectiva, es decir, una propiedad colectiva dentro de la cual la ambición por los bienes desaparece y ellos son administrados por un ente salido del mismo grupo para, en esa forma, responder a las necesidades de cada uno de los que lo componen. Lo anterior porque, como lo hemos dicho muchas veces, la propiedad privada individual es la que genera tanto las desigualdades sociales como la angustia del diario vivir. En lo colectivo desaparece la inseguridad, se liquida el desempleo porque todos se encuentran laborando, en una u otra forma, dentro de la estructura colectiva productiva; por otra parte la solidaridad es un hecho debido a la convivencia del grupo alrededor de identidades filosóficas, ideológicas, políticas y culturales. En el mismo sentido se soluciona el problema de la vivienda porque ésta adquiere el carácter social colectivo y la liquidación del fenómeno histórico de la herencia produce que la vivienda sea utilizada colectivamente; esto no quiere decir que el ser humano pierda su individualidad; por el contrario, lo individual adquiere mayor calidad en todo sentido. En los colectivos, lo predominante es lo cultural y el deporte, dos elementos sustanciales en el sostenimiento de una salud óptima.