EDUCAR E INSTRUIR, DOS ASPECTOS DE LA FORMACIÓN HUMANA.
.Lo predominante, en las sociedades de propiedad privada es la instrucción y tecnificación del individuo. En lo colectivo es la educación.Autor: Ulises Casas Jerez
[casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 187.
Fecha: 17 de Febrero de 2010.
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  Compartir en FacebookCon ocasión de nuestro artículo “educación de nuevo tipo y colectivismo económico consciente”, de 01 Abril de 2007, algunas personas, particularmente madres, nos han enviado mensajes en el sentido de saber qué disposiciones legales existen para poder llevar a cabo la educación de sus hijos en el hogar. Al respecto averiguamos con el Icfes, Institución del Estado en materia educativa, y se nos informó que la validación del Bachillerato no tiene condiciones para quien o quienes lo deseen llevar a cabo; incluso la edad, que era un requisito antes, no tiene limitación alguna; esto quiere decir que un niño de 10 años, por ejemplo, puede presentarse a validarlo.
Volvemos a sentar nuestro criterio con respecto a la educación en la familia. Consideramos que hay que distinguir entre educación e instrucción. Instruir es comunicar conocimientos de los fenómenos universales en materia de ciencias, tecnologías, etc. Otra situación, con respecto al ser humano, es educar. Educar, para nosotros, es formar al individuo en una dirección que lleve a hacerle consciente la conducta que ha de observar respecto a quienes conviven en una sociedad de la cual él es miembro activo y pasivo. Dos aspectos de la vida del individuo que se inicia desde el mismo momento de su concepción y por ello ha de ser claro para los padres este fenómeno. Especialmente es la madre la que tiene una relación de mayor importancia al respecto. Además, es ella la que realmente es genitora no solo a nivel de lo individual sino de la humanidad como especie.
Dentro de este criterio nuestro, para que se pueda educar e instruir al niño en su casa es necesario poseer, por parte ya sea de la madre o del padre o de quien o quienes convivan en ese espacio, la capacidad pedagógica para educar y enseñar. Además, la capacidad económica para poderlo hacer ya que si los padres tienen que trabajar, como cualquier otra persona, es imposible dedicar al niño o niños el tiempo suficiente para ello. Otro aspecto es el material de enseñanza que en lo educativo es la misma formación cultural de los padres, su pensamiento filosófico, ideológico, social y político, y en la enseñanza las materias que el pensum oficial exige. Para la familia tradicional es muy difícil llevar a cabo esta educación y enseñanza, sin ser imposible, como lo decimos; de ahí que nosotros formulemos la necesidad, para el efecto, de lo colectivo. Si dos o más familias forman un grupo, un colectivo ya sea de convivencia o de estructuras económicas, la educación y la enseñanza se facilitan enormemente, no solamente para educar y enseñar a los niños sino para elevar su nivel material y cultural de vida. Es lo que venimos llamando a construir mediante estructuras económicas de naturaleza colectiva consciente como el germen de una sociedad nueva en la cual han de desaparecer los problemas que generan las sociedades de propiedad individual.
Como lo hemos puntualizado en nuestra obra “El Colectivismo Económico Consciente- la trascendencia de la Historia”, es esencial, para poder llevar adelante esa construcción, obtener conocimientos filosóficos, ideológicos, políticos, culturales de carácter materialista. Ese proceso de conocimientos lo estamos desarrollando y difundiendo desde la Escuela Ideológica de Filosofía, Historia y Economía Política. La formación del individuo, en la dirección que proponemos, solo se puede desarrollar sobre esos conocimientos, particularmente, haciendo énfasis en la Historia. Es ella la que nos sitúa en las dimensiones del proceso histórico de la Humanidad y solo conociéndolo podemos avanzar ya en forma consciente y voluntaria en la construcción de esa nueva sociedad.
Nuestra intención y nuestra labor de elevar el pensamiento en libertad, de todas y todos, es la de indicar un camino hacia la real felicidad del ser humano. Porque no nos concita interés material alguno; es lo intelectual, el mejor elemento de nuestra existencia, el que obtiene una gran satisfacción. De ahí que en la educación del niño consideremos el deporte y la música como los principales sustentos de su educación, y el estudio de la Historia como el conocimiento de nuestro pasado, el presente y la visualización del futuro. Respecto de la música establecemos que sea la clásica y la melódica la que debemos escuchar y producir pues se trata de unos espacios en donde es la armonía, la seguridad en el vivir, la solidaridad humana, lo que forma nuestra existencialidad material e intelectual. La estridencia y el ruido, a lo que llaman música moderna, es la expresión de las contradicciones sociales generadas por el capitalismo desde su inicio: explotación, miseria, delincuencia y angustia en el diario vivir.