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INVERSIÓN CAPITALISTA. EL SOFISMA DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO SOCIAL. .
Se afirma, por algunos economistas, que la inversión de capital en un país garantiza su desarrollo económico y crea empleo.- Es todo lo contrario.

Autor: Ulises Casas Jerez [casasulises@hotmail.com].
Crítica Política Numero: 188.
Fecha: 09 de Marzo de 2010.

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En los orígenes del capitalismo la inversión de capital, entendiendo por éste el dinero, desarrollaba la estructura capitalista porque se trataba del capitalismo de plena competencia; sin embargo, con el desarrollo del mismo a los niveles del capitalismo monopolista, el fenómeno se torna en su contrario.

En el primer caso, el del capitalismo originario y de plena competencia, la inversión generaba empleo por el bajo desarrollo de la tecnología en maquinaria y otros elementos de la producción. El capitalista que lograba mejores técnicas desplazaba a quien no lo pudiera lograr y, además, obtenía mayor cuota de plusvalía, la plusvalía relativa.

En el momento actual, en la era de la internacionalización del capitalismo y de la gran concentración del mismo en inmensas empresas supranacionales que poseen mayores poderes económicos a los de algunos países importantes, la inversión no tiene carácter productivo sino naturaleza especulativa. La inversión de capitales, repetimos, de dinero, solo pretende obtener mayores dividendos en donde quiera que ella tenga lugar, en cualquier parte del mundo. Y las ganancias se obtienen, fundamentalmente, en el mercado financiero que mueven las bolsas de valores de la principales capitales del planeta. A la vez, las empresas mineras, de la agricultura, la ganadería y las industriales, reducen sus costos mediante la tecnología y no mediante el aumento de la mano de obra; al contrario, a mayor desarrollo, la gran empresa no solo disminuye su personal obrero y de empleados mediante la técnica sino a través de la fusión de las más poderosas. La fusión liquida, en términos, alrededor de la mitad de empleados de la Empresa fusionada.

La ley de la concentración y acumulación del capital sigue vigente en el capitalismo actual y adquiere nuevos elementos en la medida del crecimiento del mismo a nivel global. En ese mismo sentido, las empresas y sociedades de mediano y pequeño tamaño sucumben en ese mundo caótico que es el del capitalismo; el experimento “socialista” del siglo pasado, que solo fue una forma de capitalismo de Estado, sucumbió no por la ley de la concentración y acumulación del capital, ya que al pasar al Estado toda la estructura económica de la nación, queda centralizado y acumulado en él, sino porque su manejo impide su desarrollo en beneficio de la población; en efecto, ese manejo se centró en cabeza de una burocracia predadora de los recursos de la sociedad; era natural que así sucediera porque el aparato burocrático no podía ni conocer las leyes del desarrollo económico, ni persona alguna de ese aparato se consideraba dueño o interesado en el mismo ya que la estructura, perteneciendo al Estado, no era de propiedad o de interés de alguien en particular o de grupo alguno en general. Tanto la inversión como la producción no podían ser racionales: eran estatales y burocráticas por parte de un Partido Político. El poder político no podía generar poder económico; es lo económico lo que genera poder político y los sectores sociales no poseían el poder económico allí. Por ello su fracaso tenía que producirse en forma necesaria.

En un nuevo modo de producción, el que proponemos con el Colectivismo Económico Consciente, la inversión, que será de recursos económicos y Consciencia en la actividad productiva y distributiva, el proceso económico productivo adquiere racionalización. La estructura productiva es de naturaleza colectiva, es decir, propiedad de todos los integrantes de la Empresa; su manejo se lleva a cabo en forma racional tanto en la misma inversión como en el proceso productivo, el cual tiene como objetivo la satisfacción de las necesidades de los asociados y no la ganancia en la realización del producto; por otra parte, en el proceso total es la “Consciencia” la que lo determina; esa Consciencia es de naturaleza ideológica dentro de la cual se incluye el conocimiento de la Filosofía, la Historia y la Economía Política. Si en los anteriores modos y formas de producción el “ser social determina la consciencia” en el que estamos construyendo es todo lo contrario: “la consciencia determina el ser social”.

En el capitalismo actual el desempleo aumenta y eso sucede tanto en los países desarrollados como en los no desarrollados y dependientes del capital mundial. No es sino mirar a países como España con un 20% de desempleo, los Estados Unidos con un 10% y la Comunidad Europeo con una cifra similar.

La afirmación de ser la inversión una posibilidad para originar empleo es un forma de hacer demagogia politiquera. El desempleo se liquida en la estructura de una economía de naturaleza colectivista.

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